RINCONES.
No hay más que pasear por Zaragoza para deleitarse con rincones como éste, donde casi se fusionan la Basílica de Santa Engracia y el edificio de Correos.
No hay más que pasear por Zaragoza para deleitarse con rincones como éste, donde casi se fusionan la Basílica de Santa Engracia y el edificio de Correos.
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